Gabino Fraga Peña: yo sí creía en México. No que no…¡incrédulos!

Por Gabino Fraga Peña.

El domingo 18 de junio, por cierto Día del Padre, se respiraba un aire tenso en el ambiente futbolero. Después de varias décadas, el combinado nacional de futbol llegaba a una Copa del Mundo Rusia 2018 con pocas ilusiones generadas en la afición mexicana. Esta vez no se leía en las cabezas de los diarios deportivos: “Ahora sí ya se acaba el ‘ya merito'”. 

En general, había críticas contra Ricardo Osorio, el colombiano que dirige al equipo tricolor. Su “raro” estilo de juego y sus cientos de rotaciones, dejaban muchas dudas. Esto, aunado a la clasificación sin una sola derrota, pero con un juego por momentos plano y sin ilusión, hicieron que no se levantara mucha expectativa. Si a eso le aderezamos una fiesta organizada por Javier ‘Chicharito’ Hernández, que terminó en un escándalo que involucró a supuestas escorts, una semana antes del debut de la Selección Mexicana, todo pintaba para que el partido contra Alemania, campeón defensor del certamen, se convirtiera en un auténtico calvario.

Sin embargo, desde el minuto 1, los 11 jugadores mexicanos parecían predestinados a cambiar la historia: no le prestaron la pelota a los teutones, tomaron la batuta del ataque y poco a poco se asentaron como la máquina perfecta. Como si llevaran jugando juntos un par de años. El toque, acompañamiento, el entendimiento y el “corro por todas las bolas”, fueron factores que se combinaron con la suerte (o falta de ella) de los alemanes. Pero no minimicemos el planteamiento perfecto, como lo definió la BBC, de Osorio. Cada futbolista sacó lo mejor de sí y rotando en torno a Héctor Herrera (el más afectado por la fiesta) fueron dándole vida a un cambio que por momentos parecía una sucursal del Estadio Azteca.

Al minuto 30, Hirving ‘El Chucky’ Lozano, hizo un recorte al estilo brasileño para dejar al defensa sembrado. Perfiló y venció a Manuel Neuer, considerado uno de los mejores portero-centrales del mundo, que fue espectador en primera de una hazaña histórica de México. No solo por el gol, sino porque jugó como nunca y esta vez sí ganó.

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